Si no has viajado antes a Formentera, quizá ya hayas estado aquí sin saberlo. Tal vez reconociste un faro recortado contra el horizonte en una película, una cala rojiza en un videoclip que viste millones de veces o una playa infinita en un anuncio que te hizo soñar con veranos sin fin. Y luego, cuando pones un pie en la isla, te invade la extraña sensación de un déjà vu: ese camino entre sabinas retorcidas, ese chiringuito al borde de la arena, ese acantilado al que la cámara volvía una y otra vez…
Los has visto antes, en la gran pantalla, en la televisión o en tu móvil. Porque Formentera lleva décadas siendo algo más que un destino: es un escenario. Un plató natural donde el mar, la luz y la calma se convierten en puro arte audiovisual.
La magia del cine en la isla más pequeña
Formentera siempre fue lugar de encuentro para bohemios, hippies y viajeros que buscaban autenticidad. No es casual que muchos directores de cine se enamorasen de su carácter indómito. El gran salto lo dio Julio Medem con Lucía y el sexo (2001). Aquellas imágenes de Paz Vega recorriendo en bicicleta la carretera que conduce al faro de es Cap de Barbaria, vestida de rojo con el viento en el rostro, se convirtieron en una de las escenas más recordadas del cine español. El filme también inmortalizó rincones como la cala Saona o el Blue Bar, y marcó un antes y un después: tras su estreno, el turismo en la isla se disparó.
Pero Medem no fue el primero. En 1969, el francés Barbet Schroeder rodó parte de More —con banda sonora de Pink Floyd— en el Molí d’en Teuet de Sant Ferran, convirtiéndolo en icono de contracultura. Y veinte años más tarde, el director Jacques Doillon eligió San Francisco, la meseta de La Mola y el islote de s’Espalmador para dar vida a La chica de quince años (1989), una historia de amores juveniles que capturó la fragilidad y belleza del paisaje.
Más recientemente, Formentera Lady (2018), dirigida por Pau Durà y protagonizada por José Sacristán, nos devolvió la mirada de aquellos hippies que llegaron en los 70 y nunca se marcharon. Filmada entre la isla y localizaciones en la península, mostraba al público internacional la vida cotidiana de un personaje que encarna a toda una generación marcada por el mar, la música y la libertad que encontraron aquí.
Incluso el cine de género se atrevió a explorar los rincones menos conocidos de la isla: La cueva (2014), de Alfredo Montero, se adentró en las grutas subterráneas de Formentera para convertirlas en escenario de misterio y claustrofobia.
Videoclips que inmortalizaron un verano eterno
La música encontró en Formentera un escenario idílico. En 2009, Estrella Damm lanzó su ya mítico anuncio Summercat, rodado íntegramente en la isla con la canción de Billie The Vision & The Dancers. En él, un grupo de amigos recorre playas como ses Illetes, baila sobre la arena y celebra la vida al ritmo del Mediterráneo. No era solo un spot: fue un fenómeno cultural. Las ventas de la marca subieron un 9,5% aquel verano y Formentera pasó a ser sinónimo de juventud, sol y alegría compartida.
No fue el único. El cantautor mallorquín Bruno Sotos tituló directamente Perdidos en Formentera (2021) a su canción y videoclip, mostrando la esencia íntima y sosegada de la isla. Chris Rea usó Formentera como inspiración para su clásico On the beach, y artistas internacionales como Katy Perry llegaron a filmar aquí escenas de videoclips que dieron la vuelta al mundo… Con cierta polémica, eso sí: en 2024, la cantante rodó entre las dunas protegidas de s’Espalmador, lo que generó una investigación por falta de permisos y posible impacto ambiental. Una anécdota que, más allá de la controversia, demuestra hasta qué punto la isla es codiciada como escenario audiovisual global.
Documentales que cuentan la otra cara
La cámara también ha servido para documentar la vida, la memoria y el alma de Formentera. En 1972, el suizo Yvan Butler filmó Lettre de Formentera, un retrato de la isla como refugio de paz en plena guerra de Vietnam y punto de llegada del movimiento hippie. Décadas después, el documental Peluts i altres forasters a Formentera (2025) recogió los testimonios de quienes vivieron esa transformación entre los 60 y los 80.
RTVE se sumó a este interés con Formentera, entre el cielo y la tierra (2022), un sobrecogedor viaje aéreo que mostraba desde las salinas hasta los acantilados de La Mola. Y la propia isla organiza cada año el Formentera Film Festival, un escaparate internacional de cortometrajes, documentales y animación que confirma su vocación cultural y creativa.
La moda encuentra su escenario
Si el cine y la música cayeron rendidos ante Formentera, la moda no podía quedarse atrás. La maison Dior abrió en 2023 una pop-up store con su colección Dioriviera, confirmando la isla como destino aspiracional del lujo mediterráneo. Mango ha ido más allá: lanzó fragancias llamadas Formentera y Formentera Intense, y colaboró con Gotzon Mantuliz en un proyecto de preservación de la posidonia, símbolo del ecosistema marino que mantiene limpias y transparentes las aguas de la isla.
Cada verano, la Pasarela de Moda de Formentera reúne a diseñadores locales e internacionales bajo un lema diferente. La edición de 2025, “Terra meua”, puso en valor la moda sostenible y de proximidad. Y mientras tanto, decenas de marcas de swimwear y prêt-à-porter aprovechan las playas, los bosques de sabinas y los caminos de piedra seca como escenario de sus editoriales, lookbooks y campañas digitales.
En Instagram o TikTok es habitual ver a influencers y modelos posar en Cala Saona, al borde del faro de la Mola o en los caminos que conducen a es Caló de Sant Agustí. La estética boho chic que define a la isla se ha convertido en tendencia internacional, inspirando a marcas como Asceno o boutiques locales como Kavra de Formentera.
Los lugares de rodaje que no puedes perderte
Si eres cinéfilo, melómano, amante de la moda o simplemente curioso, recorrer Formentera se convierte en un viaje cinematográfico. Estos son algunos escenarios imprescindibles:
- Faro de es Cap de Barbaria: icono absoluto del cine gracias a Lucía y el sexo. La caminata hasta el faro es una experiencia en sí misma.
- Cala Saona: con sus acantilados rojizos y aguas transparentes, aparece tanto en películas como en editoriales de moda.
- Ses Illetes y s’Espalmador: playas de postal que protagonizaron el spot de Estrella Damm y que siguen siendo uno de los paisajes más fotografiados de Europa.
- Sant Francesc Xavier: las calles blancas del pueblo más pintoresco de la isla también han servido de decorado íntimo en varios rodajes.
- Molí d’en Teuet (Sant Ferran): un molino histórico que entró en la historia del cine contracultural de los 60 con More.
- La Mola: escenario de rodajes, editoriales y documentales, con vistas que parecen infinitas.
Formentera, el escenario que ahora te toca vivir a ti
Formentera no es solo un destino de vacaciones. Es un lugar que ya habita en tu imaginario, aunque no lo sepas. Sus paisajes han sido filmados, cantados, fotografiados y soñados durante décadas. La diferencia es que ahora puedes pisarlos, sentirlos y hacerlos tuyos.
Imagina contemplar la puesta de sol en el faro de es Cap de Barbaria, bañarte en las aguas de ses Illetes o recorrer los caminos de sabinas que viste en la gran pantalla. La isla que conquistó a directores, músicos y diseñadores está aquí, esperando a que escribas tu propia historia.Reserva tu alojamiento con Formentera Break y descubre la isla como lo han hecho cineastas y creativos de todo el mundo. Vive en primera persona los escenarios que han dado la vuelta al planeta, con la comodidad y el cuidado de los mejores apartamentos y suites de Formentera. Porque no hay nada como vivir tu propia película en el Mediterráneo más auténtico.
